Deseos...

Y si es de locos escuchar al corazón,
que me fichen, de los locos la peor...

Y si no es sensato escuchar al corazón,
será que el mundo ha perdido la razón...

Quédate un poco más,
tenemos tanto tiempo por recuperar.
Te presento un lienzo en blanco desde hoy
te propongo hacer historia desde hoy.

Y si es de locos escuchar aún tu voz
que me fichen de los locos la peor...

Y si no es sensato escuchar al corazón,
será que el mundo ha perdido la razón...

1-1=0

No habría imaginado nunca tanto dolor
tanta crueldad, tanta mentira
ese dolor frío y sin piedad.

No hubiese deseado jamás
ninguno de esos oscuros días
ni de esas insoportables noches.

Tampoco creí poder soportarlo
ni el miedo, ni la soledad,
ni siquiera incluso la terrible obscuridad.

Recuerdo la sensación con mucho mas que claridad
esas noches, donde no había consciencia
esas noches dolorosas hasta el punto más cruel.

No habría dejado de comer chocolate
si éste ayudara en algo,
no habría dejado de amarte jamás
si eso hoy ayudara en algo...

Me muero, o morí ya
y solo soy capaz de pensar
en que haré si no te vuelvo a ver
y de asustarme, porque obscurece...

Ya no me gusta la noche, ya no me gusta la luna, ambas duelen
ya no quiero ser un vampiro, la eternidad es tortura si no vienes con ella...

Nuestro amor...

Nuestro amor fue tan bueno, tan policromatico, tan único, tan lleno de vida, de ganas, tan lleno de amor. De aquellos amores del tiempo, de aquellos amores donde se iba a un destino lejano y se tomaba el té en un porche con chaperón.


Nuestro amor fue tan bueno como las mañanas en las que sientes la brisa alborotar tu cabello y acariciar tu cara; Nuestro amor!!
Era despertar con tu voz de preámbulo, nuesto amor era mirarte dormir, verte sonreir, nuetro amor eras tu conmigo y yo contigo.


Nuestro amor era de esas cosas que ya no existen, de los amores que ya no vivien, nuestro amor fue una leyenda.


Nuestro amor tenia ganas, besos, suspiros y abrazos, tenia magia....


...Nuestro amor!!

Dia 13

Era un día trece, un trece no como cualquier otro; ese dolía, tenia olor a humedad y a melancolía. Era ese día que nunca quise vivir ese día en el que el miedo y la soledad vinieron a ver el departamento de mi corazón con intenciones de renta. Era ese día trece que no quise jamás que me alcanzara.


El miedo se instaló con toda comodidad, como si ya hubiese estado ahí y le gustara aquel lugar, como un viejo amigo que regresa a su hogar; y las ganas de ser yo se iban apagando como una vela que se derrite hasta su punto máximo.


El dolor era inconcebible, de aquellos donde ya no eres consiente de lo que duele en realidad, era físico y emocional, profundo y sin tregua alguna. Ese dolor que si te hiciera elegir entre él y la muerte fácilmente irías por la segunda, pero no lo hace, te condena, te condena a soportarlo y a vivir después.


No fui consiente del momento en el que terminó esa noche, tampoco esa mañana; de repente a mi alrededor ya había gente conocida alegando y preguntando cosas que no fui capaz de comprender. No recuerdo el trayecto pero llegue a casa, me sentí sedienta y dévil.


La enfermedad de mi cuerpo y de mi corazón no eran para nada un buen equipo, la primera me traicionó en el momento en el que menos debía y la segunda no contibuyó en lo absoluto para mi recuperación; entonces y muy a mi pesar tuve que abandonar mi acogedora cama para darle paso a una fría y, por si no fuera ya suficiente, deprimente cama de hospital.


...Nunca me había detenido con seriedad a pensar la manera en que moriría, pero si me hubiesen dado a escoger de entre las más horribles y dolorosas, la ultima que hubiese escogido, sería esta...






La enfermedad de mi cuerpo mejora, me preocupa mi corazón, es él quien no mejora y no muestra que lo hará; a mi me duele más el alma que el cuerpo. Aún siendo así estoy agradecida de poder dejar este lugar. No se que sigue hoy, tampoco mañana, y le tengo terror al futuro, siento como algo dentro de mí agoniza.


Quiero pensar que cuando todo esto termine de arder y yo muera podré reconstruir de las cenizas algo un poco más fuerte. Mientras tanto, lucharé contra mi miedo a las cenizas y a los finales...

Hoy...

Hoy estoy aqui para escribirles de una tragedia, otra tragedia, una tragedia de amor

Jueves...

Enero 28 2010...

Jueves

Era jueves, caía la noche, era jueves, no sé decir que fecha, aunque, sé decir que mes. Era un jueves. Un jueves de enero.


Ella, apresurada como ya no era raro, casi no sabía de él, pero algo indicaba que su día había sido similar. Hacía referencia a la situación inconveniente del tráfico y del horario. El trabajo de ese día había sido intenso; al llegar cayó en la cuenta que para ambos; pero con todo y su intensidad también había sido gratificante.


Él la esperaba ya desde hace minutos; ella no se había dado cuenta de la sensación de presión en el pecho, que la hacía esforzarse para respirar debido a la sensación de apuro que la corrompía, y sólo fue consciente de aquella presión una vez caminando por el pasillo que la llevaría hasta esa sala donde, ya enterada ella, estaba él.


Mientras el pasillo se hacía más corto, la sensación más incontrolable, los escalofríos más perceptibles, y el paso más titubeante.


La explosión fue inminente, tanto que por un instante la dejó sin aliento, y cómo no, si ahí estaba él, cambiado como nunca, con esa mirada y esa sonrisa suya, ¡esa sonrisa! Su caminar, tranquilo daba lugar a tantas dudas, su expresión tan segura hacía temblar las rodillas; y ¡su voz! Cuando de repente él hizo sonar su voz, el universo se detuvo a escucharlo.


El abrazo que marcó el fin de los pasos fue un choque de titanes, todo confluyó, ella estaba por primera vez desde hace mucho tiempo, en aquel que era “su” lugar; de ella, de nadie más. El peso de la realidad atacó con todas sus fuerzas, el amor oprimió los pulmones hasta dejarlos vacíos y omitió cada palabra que fuera posible pronunciar, así, anunció su reaparición desde el más recóndito interior de ella.


Ese brazo rodeando su cintura era una fiesta de descargas, parecía que cada fibra nerviosa que a ella pertenecía hubiese cobrado vida propia y alborotádose de manera incontrolable y pretenciosa. Hace mucho tiempo que no le daban un mordisco a la felicidad, y hace tiempo que no la servían con una guarnición tan bella.


El tiempo a partir de ese momento dejó de ser perceptible, dejó de ser una variante a considerar, todo de lo que ella quería ser consiente estaba a su izquierda, y de esa mano sostenía toda su vida, como un pajarillo que pende de una varita.


Sus ojos, su luz; había ansiedad, tanta esperanza guardada en ese momento que era imposible concentrarse en algo más…


Momento del que apenas fueron conscientes, minuto que hoy se archiva celosamente en sus memorias… Aquel en el que colisionaron sus miradas ansiosas, sus almas livianas, sus corazones, sus amores callados…


Y esperar se conjugó en pasado…